Muy Ilustre y Antiquísima Cofradía del Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo - Zaragoza
© Cofradía Santo Sepulcro - Zaragoza
En el año 1964 nuestro cofrade a la sazon Prior de la Cofradía D. Francisco Olivan Baile de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, prologado por Adolfo Castillo Genzor Secretario General de dicha Academia, escribio una sucinta historia de la Cofradia basándose cuasi en exclusiva en los documentos obrantes en ella y que a pesar de los expolios aún existen, ofreciéndonos numerosos datos dándonos una idea de su pasado, sus ritos, procesiones, patrimonio, etc. La historia que se halla documentada retrasa su antigüedad hasta el 1693, fecha de confección del estatuto de la misma ratificadas por la Autoridad Arzobispal Señor Ibáñez de la Riva en 22 de abril del mismo año. Por su contenido, estilo y articulado se deduce que constituían unas reformas de otras anteriores; son varios los hechos que nos inducen sin margen de error posible a aseverar esta hipótesis, entre otras cosas por la propia constitución de esas ordinaciones, por no mentar el Instrumento público del entierro y sepultura de Pedro Ruiz, parroquiano y cofrade del Santo Sepulcro, celebrado el 19 de diciembre de 1572, y otros, no obstante en este mismo artículo el autor haciendo referencia a la fundación de la Cofradía comete un error al ubicar la fundación de la misma en la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari anexa al convento, basándose al parecer en la lectura incorrecta de las fuentes que menciona en su exposición. De dicho templo Dñª Brusilen de Bidasoa (según otras fuentes Bruna) a la sazón Priora del convento, en 1364 adquirió el derecho al patronato, y la presentación de sus párrocos. Haciendo su primera presentación el año 1365 el fray D. Martín López del Rincón, Presbítero de la Orden Militar del Santo Sepulcro, siendo el primer cura del clero regular que tuvo esa feligresía7, desde entonces quedaría vinculada al convento, pasando por distintos avatares a lo largo de su extensa relación, sin que por ello, la iglesia baja, la integrada dentro de los muros del convento perdiera su protagonismo compartido con los Cofrades, los cuales seguían celebrando sus ritos, misas y actos de importancia en ella, siendo los responsables de su cuidado y mantenimiento como demuestran las numerosas facturas existentes de su reparación, pintura, saneamientos, etc., que obran en los archivos y Libros de Cuentas de la Cofradía. Los viejos Estatutos (anteriores al 1693) junto con varios documentos patrimoniales fueron llevados al Palacio Episcopal en fechas de 1797 tal y como consta en actas de época. Nunca más volverían a las arcas de
la Hermandad de donde salieron. D. Carlos de Odriozola y Grimaud Comendador que fue de la Orden del Santo Sepulcro, Registrador del a Propiedad en Barcelona, estudió y escribió sobre la antigüedad de la Cofradía. Si Odriozola tiene razón nos remontaríamos a fines del siglo XIII (1296) unos 20 años después de la fundación del monasterio por parte de Dñª Marquesa de Rada hija de D. Teobaldo rey de Navarra y mujer de D. Pedro Fernández de Hijar, vástago del Conquistador de tan mal recuerdo para Aragón. Lo encontramos apoyando a los cofrades en conflicto con las religiosas por el traslado del Cristo de su ubicación natural a la iglesia de San Nicolás, en el que el 9 de diciembre de 1902, este Odriozola se trasladó en unión de varios cofrades a solicitar ayuda del arzobispo D. Juan Soldevila que dictaminó la razón de los hermanos de no mover a su Cristo del lugar de origen8. Para éste, dataría de más antigüedad que la demostrada documentalmente en la actualidad, en el Libro de Ordinaciones de 1693 y, los Libros de Actas que se conservan del siglo XVIII (iniciándose en el 1716) que ya nos muestran una organización precedente a la constitución de los mismos, esas “otras ordinaciones” deben hallarse entre los documentos que fueron sacados del arcón de pino y, que su recuperación contribuiría en sobremanera para arrojar algo de luz a muchos puntos oscuros de esta historia. En tanto no podamos obtenerlos, estudiarlos con rigor científico y exponer los resultados estaremos hablando de protohistoria de una Cofradía que merece ser ubicada en su lugar por los avatares históricos que le ha tocado vivir y de la que sus miembros fueron activos participes. No obstante a la luz de nuevas investigaciones llevadas a cabo por Fernando López Rajadel, sitúa la creación de la orden monástica en 10 de noviembre de 1300 cuando enviuda y se hace “freyra e sierva” Dñª Marquesa Gil, decidiendo crear una comunidad de “freyras e freyres misacantanos” en la iglesia de Sta. María de la Villa Vieja de Híjar. De su traslado a la Sede Cesaraugustana en el 1304 a la muerte de su fundadora el mismo autor nos informa que “a mediados de junio de 1304 acondicionaron las casas de Zaragoza, que la fundadora había dado a la Orden para que se construyese un monasterio y debió ser en ese tiempo cuando se produjo el traslado de la comunidad desde Híjar hasta la capital del reino”. Este autor
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Muy Ilustre y Antiquísima Cofradía del Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo - Zaragoza
© Cofradía Santo Sepulcro - Zaragoza
En el año 1964 nuestro cofrade a la sazon Prior de la Cofradía D. Francisco Olivan Baile de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, prologado por Adolfo Castillo Genzor Secretario General de dicha Academia, escribio una sucinta historia de la Cofradia basándose cuasi en exclusiva en los documentos obrantes en ella y que a pesar de los expolios aún existen, ofreciéndonos numerosos datos dándonos una idea de su pasado, sus ritos, procesiones, patrimonio, etc. La historia que se halla documentada retrasa su antigüedad hasta el 1693, fecha de confección del estatuto de la misma ratificadas por la Autoridad Arzobispal Señor Ibáñez de la Riva en 22 de abril del mismo año. Por su contenido, estilo y articulado se deduce que constituían unas reformas de otras anteriores; son varios los hechos que nos inducen sin margen de error posible a aseverar esta hipótesis, entre otras cosas por la propia constitución de esas ordinaciones, por no mentar el Instrumento público del entierro y sepultura de Pedro Ruiz, parroquiano y cofrade del Santo Sepulcro, celebrado el 19 de diciembre de 1572, y otros, no obstante en este mismo artículo el autor haciendo referencia a la fundación de la Cofradía comete un error al ubicar la fundación de la misma en la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari anexa al convento, basándose al parecer en la lectura incorrecta de las fuentes que menciona en su exposición. De dicho templo Dñª Brusilen de Bidasoa (según otras fuentes Bruna) a la sazón Priora del convento, en 1364 adquirió el derecho al patronato, y la presentación de sus párrocos. Haciendo su primera presentación el año 1365 el fray D. Martín López del Rincón, Presbítero de la Orden Militar del Santo Sepulcro, siendo el primer cura del clero regular que tuvo esa feligresía7, desde entonces quedaría vinculada al convento, pasando por distintos avatares a lo largo de su extensa relación, sin que por ello, la iglesia baja, la integrada dentro de los muros del convento perdiera su protagonismo compartido con los Cofrades, los cuales seguían celebrando sus ritos, misas y actos de importancia en ella, siendo los responsables de su cuidado y mantenimiento como demuestran las numerosas facturas existentes de su reparación, pintura, saneamientos, etc., que obran en los archivos y Libros de Cuentas de la Cofradía. Los viejos Estatutos (anteriores al 1693) junto con varios documentos patrimoniales fueron llevados al Palacio Episcopal en fechas de 1797 tal y como consta en actas de época. Nunca más volverían a las arcas de la Hermandad de donde salieron. D. Carlos de Odriozola y Grimaud Comendador que fue de la Orden del Santo Sepulcro, Registrador del a Propiedad en Barcelona, estudió y escribió sobre la antigüedad de la Cofradía. Si Odriozola tiene razón nos remontaríamos a fines del siglo XIII (1296) unos 20 años después de la fundación del monasterio por parte de Dñª Marquesa de Rada hija de D. Teobaldo rey de Navarra y mujer de D. Pedro Fernández de Hijar, vástago del Conquistador de tan mal recuerdo para Aragón. Lo encontramos apoyando a los cofrades en conflicto con las religiosas por el traslado del Cristo de su ubicación natural a la iglesia de San Nicolás, en el que el 9 de diciembre de 1902, este Odriozola se trasladó en unión de varios cofrades a solicitar ayuda del arzobispo D. Juan Soldevila que dictaminó la razón de los hermanos de no mover a su Cristo del lugar de origen8. Para éste, dataría de más antigüedad que la demostrada documentalmente en la actualidad, en el Libro de Ordinaciones de 1693 y, los Libros de Actas que se conservan del siglo XVIII (iniciándose en el 1716) que ya nos muestran una organización precedente a la constitución de los mismos, esas “otras ordinaciones” deben hallarse entre los documentos que fueron sacados del arcón de pino y, que su recuperación contribuiría en sobremanera para arrojar algo de luz a muchos
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